| |
Unten auf
der Straße spielte eine Schar Kinder,
und da sie die Störche gewahr wurden,
sang einer der mutigsten Knaben und später
alle zusammen den alten Vers von den Störchen:
"Storch, Storch, fliege heim,
Stehe nicht auf einem Bein,
Deine Frau im Neste liegt,
Wo sie ihre Jungen wiegt.
Das eine wird gehängt,
Das andre wird versengt,
Das dritte man erschießt,
Wenn man das vierte spießt!"
"Höre nur, was die Kinder singen!",
sagten die kleinen Storchkinder. "Sie
singen, wir sollen gehängt und versengt
werden!"
"Darum sollt ihr euch nicht kümmern!",
sagte die Storchmutter. Hört nur nicht
darauf, so schadet es gar nichts!"
|
|
Abajo, en la calle, jugaba un grupo de chiquillos, y he aquí que, al darse cuenta de la presencia de las cigüeñas, el más atrevido rompió a cantar, acompañado luego por toda la tropa:
Cigüeña, cigüeña, vuélvete a tu tierra
más allá del valle y de la alta sierra.
Tu mujer se está quieta en el nido,
donde está meciendo a sus polluelos.
El primero morirá colgado,
el segundo chamuscado;
al tercero lo derribará el cazador
y el cuarto irá a parar al asador.
-¡Escucha lo que cantan los niños! -exclamaron los polluelos-. Cantan que nos van a colgar y a chamuscar.
-No os preocupéis -los tranquilizó
la madre-. No les hagáis caso, dejadles
que canten. |