Normalmente, como hemos dicho arriba, el género del dueño no tiene ninguna importancia. Esto no es cierto para la tercera persona singular. Al contrario del español, el alemán tiene un pronombre posesivo para el género femenino (ihr) y uno para el género masculino (sein). En la tercera persona singular el pronombre posesivo está determinado por el género, número y caso de la cosa poseída y por el género del dueño.
Veamos dos ejemplos:

Género, número y caso de la cosa poseída: neutro / singular / genitivo. Género del dueño: masculino
<===> ===>
Das ist die Tür seines Hauses. Es la puerta de su casa.
Género, número y caso de la cosa poseída: neutro / singular / genitivo. Género del dueño: femenino
<===> ===>
Das ist die Tür ihres Hauses. Es la puerta de su casa.