| |
Buten awer
güng de Storm, und bruusde, dat he
kuum up de Föten staan kunn: de Huser
un de Bömer waiden um, un de Baarge
beewden, un de Felsenstücken rullden
in de See, un de Himmel wöör ganß
pickswart, un dat dunnerd un blitzd, un
de See güng in so hoge swarte Bülgen
as Kirchentöörn un as Baarge,
un de hadden bawen alle ene witte Kroon
von Schuum up. So schre he, un kun syn egen
Woord nich hören,
'Manntje, Manntje, Timpe Te, Buttje, Buttje
in der See, myne Fru de Ilsebill will nich
so, as ik wol will.'
'Na, wat will se denn?' säd de Butt.
'Ach,' säd he, 'se will warden as de
lewe Gott.' 'Ga man hen, se sitt all weder
in'n Pißputt. 'Door sitten se noch
bet up hüüt un düssen Dag.
|
|
Pero la tempestad se había desencadenado y rugía furiosa; las casas y los árboles se movían; pedazos de roca rodaban por el mar, y el cielo estaba negro como la pez; tronaba, relampagueaba y el mar levantaba olas negras tan altas como campanarios y montañas, y todas llevaban en su cima una corona blanca de espuma. Púsose a gritar, pues apenas podía oírse él mismo sus propias palabras:
«Solín solar, solín solar
pececito del mar. Belita, la mi esposa.
quiere pedirte una cosa».
¿Qué quieres tú, amigo? -dijo el barbo.
-¡Ah, contestó, quiere ser semejante a Dios!
-Vuelve y la encontrarás en la choza. Y a estas horas viven allí todavía. |