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Und Gerda
streckte die Hände mit den großen
Fausthandschuhen gegen das Räubermädchen
aus und sagte Lebewohl, und dann flog das
Rentier über Stock und Stein davon,
durch den großen Wald über Sümpfe
und Steppen, so schnell es nur konnte. Die
Wölfe heulten, und die Raben schrieen.
- Fugt! Fugt! ging es am Himmel. Es war
gleichsam, als ob er rot niese.
"Das sind meine alten Nordlichter!",
sagte das Rentier; "sieh, wie sie leuchten!"
Und dann lief es noch schneller davon, Tag
und Nacht. Die Brote wurden verzehrt, der
Schinken auch, und dann waren sie in Lappland.
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Margarita
alargó las manos, cubiertas con las
grandes manoplas, hacia la muchachita, para
despedirse de ella, y enseguida el reno
emprendió la carrera a campo traviesa,
por el inmenso bosque, por pantanos y estepas,
a toda velocidad. Aullaban los lobos y graznaban
los cuervos; del cielo llegaba un sonido
de «¡p-ff, p-ff!», como
si estornudasen.
-¡Son mis auroras boreales! -dijo
el reno-. Mira cómo brillan.
Y redobló la velocidad, día
y noche. Se acabaron los panes y el jamón,
y al fin llegaron a Laponia.
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