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Es war
gerade, als ob sie drinnen Schnupftabak
auf den Magen bekommen hätten und in
den Schlaf gefallen wären, bis sie
wieder auf die Straße kamen, denn
dann konnten sie sprechen. Da stand eine
Reihe vom Stadttor bis zum Schlosse hin.
Ich war selbst drinnen, um es zu sehen!",
sage die Krähe.
"Sie wurden hungrig und durstig, aber
auf dem Schloß erhielten sie nicht
einmal ein Glas laues Wasser. Zwar hatten
einige der Klügsten, Butterbrot mitgebracht,
aber sie teilten nicht mir ihrem Nachbarn;
sie dachten nur: laß ihn nur hungrig
aussehen, dann nimmt ihn die Prinzessin
nicht!"
"Aber Kay, der kleine Kay!", fragte
Gerda. "Wann kam der? War er unter
der Menge?"
"Warte! warte! Jetzt sind wir gerade
bei ihm! Es war am dritten Tag, da kam eine
kleine Person, ohne Pferd oder Wagen, ganz
fröhlich gerade auf das Schloß
zumarschiert; seine Augen glänzten
wie deine; er hatte schöne lange Haare,
aber sonst ärmliche Kleider."
"Das war Kay!", jubelte Gerda.
"Oh, dann habe ich ihn gefunden!",
und sie klatschte in die Hände. "Er
hatte ein kleines Ränzel auf dem Rücken!",
sagte die Krähe. "Nein, das war
sicher sein Schlitten!", sagte Gerda,"denn
mit dem Schlitten ging er fort!"
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Era como
si al llegar al salón del trono se
les hubiese metido rapé en el estómago
y hubiesen quedado aletargados, no despertando
hasta encontrarse nuevamente en la calle;
entonces recobraban el uso de la palabra.
Y había una enorme cola que llegaba
desde la puerta de la ciudad hasta el palacio.
Yo estaba también, como espectadora
dijo la corneja. Y pasaban hambre y sed, pero
en el palacio no se les servía ni un
vaso de agua templada. Algunos, más
listos, se habían traído bocadillos,
pero no creas que los compartieran con el
vecino. Pensaban: «Mejor que tenga cara
de hambriento, así no lo querrá
la princesa». -Pero, ¿y Carlos,
y Carlitos? -preguntó Margarita-. ¿Cuándo
llegó? ¿Estaba entre la multitud?
-Espera, espera, ya saldrá Carlitos.
El tercer día se presentó un
personajito, sin caballo ni coche, pero muy
alegre. Sus ojos brillaban como los tuyos,
tenía un cabello largo y hermoso, pero
vestía pobremente.
-¡Era Carlos! -exclamó Margarita,
alborozada-. ¡Oh, lo he encontrado!
Y dio una palmada. -Llevaba un pequeño
morral a la espalda -prosiguió la corneja.
-No, debía de ser su trineo -replicó
Margarita-, pues se marchó con el trineo.
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