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Dritte
Geschichte
Der Blumengarten bei der Frau, welche zaubern
konnte
Aber wie erging es der kleinen Gerda, als
Kay nicht zurückkehrte? Wo war er nur
geblieben? Niemand wußte es, niemand
konnte Bescheid geben. Die Knaben erzählten
nur, daß sie ihn seinen Schlitten
an einen mächtig großen hätten
binden sehen, der in die Straße hinein
und zu dem Stadttor hinausgefahren sei.
Niemand wußte, wo er war, und viele
Tränen flossen. Die kleine Gerda weinte
so viel und so lange, denn sagte sie, er
sei tot, er sei im Fluß ertrunken,
der nahe bei der Schule vorbeifloß;
oh, das waren recht lange, finstere Wintertage!
Nun kam der Frühling mit wärmerem
Sonnenschein. "Kay ist tot und fort!",
sagte die kleine Gerda. "Das glaube
ich nicht!", antwortete der Sonnenschein.
"Er ist tot und fort!", sagte
sie zu den Schwalben. "Das glauben
wir nicht!", erwiderten diese, und
am Ende glaubte die kleine Gerda es auch
nicht.
"Ich will meine neuen roten Schuhe
anziehen", sagte sie eines Morgens,
"die, welche Kay nie gesehen hat, und
dann will ich zum Fluß hinuntergehen
und den nach ihm fragen!"
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Tercera
historia
El jardín de la hechicera
Pero, ¿qué habrá sido
de Margarita, al ver que Carlos no regresaba?
¿Dónde estaría el niño?
Nadie lo sabía, nadie podía
informarla. Los chicos de la calle sólo
contaban que lo habían visto atar
su trineo a otro muy grande y hermoso que
entró en la calle, y salió
por la puerta de la ciudad.
Nadie sabía dónde estaba;
corrían muchas lágrimas, y
también Margarita lloraba copiosa
y largamente. Después dijo que había
muerto, que se habría ahogado en
el río que pasaba cerca del colegio.
¡Ah, qué días de invierno
más largos y tristes!
Y llegó la primavera, con su sol
confortador.
-Carlos está muerto y ha desaparecido
-dijo la pequeña Margarita. -No lo
creo -respondió el sol.
-Está muerto y ha desaparecido -dijo
la niña a las golondrinas. -¡No
lo creemos! -replicaron éstas; y
al fin la propia Margarita llegó
a no creerlo tampoco.
-Me pondré los rojos zapatos nuevos
-dijo una mañana-. Los que Carlos
no ha visto aún, y bajaré
al río a preguntar por él.
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