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Die Eltern
hatten draußen beiderseits einen großen
hölzernen Kasten, und darin wuchsen
Küchenkräuter, die sie brauchten,
und ein kleiner Rosenstock. Es stand einer
in jedem Kasten; die wuchsen gar herrlich!
Nun fiel es den Eltern ein, die Kasten quer
über die Rinne zu stellen, so daß
sie fast von dem einen Fenster zum andern
reichten und zwei Blumenwällen ganz
ähnlich sahen. Erbsenranken hingen
über die Kasten herunter, und die Rosenstöcke
schossen lange Zweige, die sich um die Fenster
rankten und einander entgegen bogen; es
sah fast einer Ehrenpforte von Blättern
und Blumen gleich. Da die Kasten sehr hoch
waren und die Kinder wußten,daß
sie nicht hinaufkriechen durften, so erhielten
sie oft die Erlaubnis, zueinander hinauszusteigen
und auf ihren kleinen Schemeln unter den
Rosen zu sitzen, da spielten sie dann so
prächtig.
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Los padres
de los dos niños tenían al exterior
dos grandes cajones de madera, en los que
plantaban hierbas culinarias que necesitaban
y un pequeño rosal; en cada cajón
crecía uno, y muy hermoso por cierto.
He aquí que a los padres se les ocurrió
la idea de colocar los cajones de través
sobre el canalón, de modo que alcanzasen
de una a otra ventana, con lo que parecían
dos paredes de flores.
Zarcillos de guisantes colgaban de los cajones,
y los rosales habían echado largas
ramas, que se enredaban a las ventanas a encuentro
una de otra; era una especie de arco de triunfo
de hojas y de flores. Como los cajones eran
muy altos, y los niños sabían
que no debían subirse a ellos, a menudo
se les daba permiso para visitarse; entonces,
sentados en sus taburetes bajo las rosas,
jugaban en buena paz y armonía. |