Seite 39: Die kleine Seejungfer (La sirenita)




Die Sonne war noch nicht aufgegangen, als sie des Prinzen Schloß erblickte und die prächtige Marmortreppe emporstieg. Der Mond schien wundersam klar. Die kleine Seejungfer trank den brennend scharfen Trank und es war ihr, als ob ein zweischneidiges Schwert durch ihre feinen Glieder ging.
Sie wurde darüber ohnmächtig und lag wie tot da.
No había salido aún el sol cuando vio el palacio del príncipe y subió la espléndida escalinata de mármol. La luna brillaba aún en el cielo cuando la sirenita bebió el ardiente brebaje; fue como si una espada de doble filo atravesase su delicado cuerpo, por lo que se desmayó y quedó tendida en el suelo.

Als die Sonne über die See schien, erwachte sie und fühlte einen schneidenden Schmerz, aber gerade vor ihr stand der schöne, junge Prinz. Er heftete seine kohlschwarzen Augen auf sie, so daß sie die ihren niederschlug, und nun sah sie, daß ihr Fischschwanz fort war und sie die niedlichsten kleinen, weißen Füßchen hatte, die nur ein Mädchen haben kann. Aber sie war ganz nackend, darum hüllte sie sich in ihr langes, dichtes Haar.
Despertó cuando el sol brillaba sobre el mar y sintió un dolor agudo, pero ante ella se encontraba el joven príncipe encantador, que fijó en ella sus ojos, negros como el carbón; la sirenita quitó los suyos de él y vio entonces que su cola había desaparecido y que tenía las piernas más bonitas que pudiera tener cualquier chica, pero estaba totalmente desnuda, por lo que se cubrió con su largo y abundante cabello.

Der Prinz fragte, wer sie wäre und wie sie hierhergekommen sei, und sie sah ihn mild aber doch so traurig mit ihren dunkelblauen Augen an; sprechen konnte sie ja nicht. Da nahm er sie bei der Hand und führte sie in das Schloß. Jeder Schritt, den sie tat, war, wie die Hexe es ihr vorausgesagt hatte, als ob sie auf spitzige Nadeln und scharfe Messer träte, aber das erduldete sie gerne; an des Prinzen Hand stieg sie so leicht wie eine Seifenblase empor, und er und alle Anderen verwunderten sich über ihren anmutig dahinschwebenden Gang.
El príncipe preguntó quién era y cómo había llegado hasta allí, y ella le miró tiernamente, aunque con tristeza, con sus ojos de azul intenso, ya que no podía hablar. Entonces el joven príncipe la tomó de la mano y la llevó al palacio. Cada paso que daba era, según la bruja le había advertido, como si pisase sobre agudas agujas y cuchillos afilados, pero lo sufría todo estoicamente, sin importarle lo más mínimo; llevada de la mano por el príncipe subió tan ligera como una burbuja, y tanto él como los demás se maravillaron de su ondulante y delicioso andar.

Vokabular

der Sonnenaufgang = la salida del sol

zweischneidig = de doble filo
ohnmächtig werden = desmayarse
kohlschwarz = negro como carbón
spitzige Nadeln = agujas agudas
scharfe Messer = cuchillos afilados





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