| |
Der Zauberer,
der keinen Namen hatte, sah durch das Vergrößerungsglas.
Es sah wirklich aus wie eine ganze Stadt,
wo alle Menschen ohne Kleider herumliefen.
Es war schauerlich, aber noch schauerlicher
war es, zu sehen, wie der eine den andern
puffte und stieß, wie sie gezwickt und
gezupft, gebissen und gezaust wurden! Was
unten war, sollte nach oben, und was oben
war, sollte wieder nach unten! "Sieh!
Sieh! Sein Bein ist länger als meins!
Bah! Weg damit!" Da ist einer, der hat
eine kleine Beule hinter dem Ohr, ein kleines,
unschuldiges Beulchen, aber sie quält
ihn, und darum soll sie ihn noch mehr quälen.
Sie hackten in sie hinein, und sie zerrten
ihn, und sie fraßen ihn der kleinen
Beule wegen. Da saß einer so still wie
eine kleine Jungfrau und wünschte nur
Ruhe und Frieden. Aber nun sollte die Jungfrau
hervor, und sie zerrten an ihr, und sie zerrissen
und verschlangen sie. |
|
El brujo
que no tenía nombre miró por
la lupa. Se vio efectivamente una cosa comparable
a una ciudad entera donde toda la gente
corría desnuda. Era horrible, pero
más horrible era aún ver cómo
uno empujaba y golpeaba al otro, cómo
eran pellizcados y arañados, mordidos
y desgreñados. El que estaba arriba
quería irse abajo, y viceversa.
-¡Fíjate, fíjate! Su
pata es más larga que la mía.
¡Paf!¡ Fuera con ella!- Ahí
va uno que tiene un chichón detrás
de la oreja, un chichoncito insignificante,
pero le atormenta, y todavía le va
a doler más. Lo agarraban, lo picoteaban
y acababan comiéndoselo por culpa
del chichón. Otro permanecía
quieto, pacífico como una doncella
y sólo pedía tranquilidad
y paz. Pero la doncella tuvo que salir,
la agarraron y, de repente, estuvo descuartizada
y devorada. |