| |
Ja, er
konnte erzählen, daß man sehen
und hören konnte, was er sagte; es
war, als höre man die Sägemühlen
klappern, als sängen die Knechte und
Mägde ihre Lieder und tanzten dazu
ihre Tänze. Heisa. – Mit einem
mal gab der alte Troll dem alten Elfenmädchen
einen Gevatterschmatz. Das war ein ordentlicher
Kuß, und dabei waren sie doch gar
nicht miteinander verwandt. Nun mußten
die Elfenmädchen tanzen, sowohl die
einfachen Tänze, als auch die, bei
denen gestampft werden mußte; das
ließ alle ihre Vorzüge zur Geltung
kommen. Dann kam der Kunsttanz. Ei der Tausend,
wie konnten sie die Beine werfen. Man wußte
nicht mehr, wo Anfang und Ende, und nicht
mehr, ob es Arm oder Bein war.
Es ging alles durcheinander wie Sägespäne,
und dann schnurrten sie herum, daß
dem Höllenpferd übel wurde und
es vom Tische gehen mußte. »Prrrrr,«
sagte der alte Troll, »ist das eine
Wirbelei mit dem Beinwerk. Aber was können
sie mehr als tanzen, Beinewerfen und Wirbelwind
machen?«
|
|
Sí,
sabía contar con arte tal, que uno
creía ver y oír lo que describía.
Era como si se oyese el ruido de los aserraderos,
como si cataran los siervos y las criadas
sus canciones mientras bailaban las danzas
del país. ¡Ohó! De pronto,
el viejo duende dio un sonoro beso a la vieja
señorita elfa. Fue un beso con todas
las de la ley, y eso que no eran parientes.
A continuación las muchachas hubieron
de bailar, primero bailes sencillos, luego
zapateados, y aquello dejó resaltar
todas sus virtudes.
Finalmente, vino el baile artístico.
¡Señores, y qué manera
de extender las piernas, que no sabía
uno dónde empezaban y dónde
terminaban, ni lo que eran piernas y lo que
eran brazos!
Era aquello como un revoltijo de serrín,
y metían tanto ruido, que el caballo
del infierno se mareó y hubo de retirarse
de la mesa. -¡Brrr! -exclamó
el viejo duende-, ¡vaya agilidad de
piernas! Pero, ¿qué saben hacer,
además de bailar, alargar las piernas
y girar como torbellinos? |