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»Bra!«,
sagte der Nachtrabe und flog von dannen,
um einzuladen. Die Elfenmädchen tanzten
schon auf dem Elfenhügel, sie schwebten
auf und nieder mit ihren langen Schals,
die aus Nebel und Mondschein gewoben waren,
und sahen gar lieblich aus für jemand,
der an dergleichen Gefallen findet. Mitten
im Elfenhügel war der große Saal
prächtig geschmückt. Der Boden
war mit Mondschein gewaschen und die Wände
mit Hexenfett abgerieben, so daß sie
wie Tulpenblätter im Lichte schimmerten.
In der Küche waren reichlich Vorräte
aufgestapelt: Frösche am Spieß,
Kinderfinger in Schneckenhaut mit Salat
aus Pilzsamen, feuchte Mäuseschnauzen
und Schierling, Bier von dem Gebräu
der Sumpffrau und funkelnder Salpeterwein
aus Grabgewölben. Alles war höchst
solide und anständig; rostige Nägel
und Kirchenfensterglas gehörten zum
Naschwerk.
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-¡Muy
bien! -dijo el cuervo nocturno, emprendiendo
el vuelo para cumplir el encargo. Las doncellas
elfas bailaban ya en el cerro, cubiertas
de velos, y lo hacían con tejidos
de niebla y luz de la luna, de un gran efecto
para los aficionados a estas cosas. En el
centro de la colina, el gran salón
había sido adornado primorosamente;
el suelo, lavado con luz de luna, y las
paredes, frotadas con grasa de bruja, por
lo que brillaban como hojas de tulipán.
En la colina había, en el asador,
gran abundancia de ranas, pieles de caracol
rellenas de dedos de niño y ensaladas
de semillas de seta y húmedos hocicos
de ratón con cicuta, cerveza de la
destilería de la bruja del pantano,
amén de fosforescente vino de salitre
de las bodegas funerarias. Todo muy bien
presentado. Entre los postres figuraban
clavos oxidados y trozos de ventanal de
iglesia.
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