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Da öffnete
sich der Elfenhügel und ein altes Elfenmädchen
kam trippelnd heraus. Ihr Rücken war
bloß, aber sonst war sie sehr anständig
angezogen. Es war des alten Elfenkönigs
Haushälterin, eine entfernte Verwandte,
die ein Bernsteinherz auf der Stirn trug.
Sie setzte die Beinchen so flink, tripp,
tripp! Potztausend, wie sie trippeln konnte
und zwar ging es hinunter ins Moor zum Nachtraben.
»Sie werden zum Elfenhügel eingeladen
für diese Nacht!«, sagte sie,
aber wollen Sie uns nicht zuvor einen großen
Dienst erweisen und die Einladungen übernehmen?
Sie müssen auch etwas tun, da sie selbst
kein Haus machen! Es kommen einige hochvornehme
Fremde aus dem Trollgeschlecht, die viel
zu sagen haben, und deshalb will der alte
Elfenkönig sich zeigen.« »Wer
soll eingeladen werden?«, fragte der
Nachtrabe.
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En aquel
mismo momento se partió el montículo,
y una señorita elfa, vieja y anticuada,
salió andando a pasitos cortos y
con espalda desnuda, aunque por lo demás
muy correctamente vestida. Era el ama de
llaves del anciano rey de los elfos, estaba
emparentada de lejos con la familia real
y llevaba en la frente un corazón
de ámbar. ¡Movía las
piernas con una agilidad!: trip, trip. ¡Vaya
modo de trotar! Y marchó directamente
al pantano del fondo, a la vivienda del
chotacabras. -Ustedes están invitados
a la colina esta noche -dijo-. Pero quisiera
pedirles un gran favor, si no fuera molestia
para ustedes. ¿Podrían transmitir
la invitación a los demás?
Algo deben hacer, ya que ustedes no ponen
casa. Recibimos a varios forasteros ilustres
de los trasgos, magos de distinción
y de gran importancia; por eso hoy comparecerá
el anciano rey de los elfos. -¿A
quién hay que invitar? -preguntó
el cuervo nocturno. |