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Sie strich
wieder ein Schwefelholz gegen die Mauer;
es warf einen weiten Lichtschein ringsumher,
und im Glanze desselben stand die alte Großmutter
hell beleuchtet mild und freundlich da.
»Großmutter!« rief die
Kleine, »oh, nimm mich mit dir! Ich
weiß, daß du verschwindest,
sobald das Schwefelholz ausgeht, verschwindest,
wie der warme Kachelofen, der köstliche
Gänsebraten und der große flimmernde
Weihnachtsbaum!« Schnell strich sie
den ganzen Rest der Schwefelhölzer
an, die sich noch im Schächtelchen
befanden, sie wollte die Großmutter
festhalten; und die Schwefelhölzer
verbreiteten einen solchen Glanz, daß
es heller war als am lichten Tag. So schön,
so groß war die Großmutter nie
gewesen; sie nahm das kleine Mädchen
auf ihren Arm, und hoch schwebten sie empor
in Glanz und Freude; Kälte, Hunger
und Angst wichen von ihm - sie war bei Gott.
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Frotó
una nueva cerilla contra la pared; se iluminó
el espacio inmediato, y apareció la
anciana abuelita, radiante, dulce y cariñosa.
- ¡Abuelita! -exclamó la pequeña-.
¡Llévame, contigo! Sé
que te irás también cuando se
apague el fósforo, del mismo modo que
se fueron la caliente estufa de azulejos ,
el delicioso ganso asado y el gran centellante
árbol de Navidad.
Se apuró en encender los fósforos
que le quedaban, afanosa de no perder a su
abuela; y los fósforos brillaron con
luz más clara que la del pleno día.
Nunca la abuelita había sido tan alta
y tan hermosa; tomó a la niña
en el brazo y, envueltas las dos en un gran
resplandor, llenas de gozo, emprendieron el
vuelo hacia las alturas, sin que la pequeña
sintiera ya frío, hambre ni miedo.
Estaban en la mansión de Dios. |