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Da ging
nun das kleine Mädchen auf den nackten
zierlichen Füßchen, die vor Kälte
ganz rot und blau waren. In ihrer alten
Schürze trug sie eine Menge Schwefelhölzer
und ein Bund hielt sie in der Hand. Während
des ganzen Tages hatte ihr niemand etwas
abgekauft, niemand ein Almosen gereicht.
Hungrig und frostig schleppte sich die arme
Kleine weiter und sah schon ganz verzagt
und eingeschüchtert aus. Die Schneeflocken
fielen auf ihr langes blondes Haar, das
schön gelockt über ihren Nacken
hinabfloß, aber bei diesem Schmucke
weilten ihre Gedanken wahrlich nicht. Aus
allen Fenstern strahlte heller Lichterglanz
und über alle Straßen verbreitete
sich der Geruch von köstlichem Gänsebraten.
Es war ja Silvesterabend, und dieser Gedanke
erfüllte alle Sinne des kleinen Mädchens.
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Y así
la pobrecita andaba descalza con los piececitos
desnudos completamente amoratados por el frío.
En un viejo delantal llevaba un puñado
de fósforos, y un paquete en una mano.
En todo el santo día nadie le había
comprado nada, ni le había dado un
mísero céntimo; volvía
a su casa hambrienta y media helada, ¡y
parecía tan desalentada y atemorizada,
la pobrecita!
Los copos de nieve caían sobre su largo
cabello rubio, cuyos hermosos rizos le cubrían
el cuello; pero no estaba ella para presumir.
A través de todas las ventanas relucían
las luces y el olor de gansos asados se extendía
por todas las calles. Era noche vieja, y sobre
esto reflexionaba la pequeña niña.
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