Siempre que tenga deseos
y aspiraciones,
el hombre puede equivocarse.
Este verso es sin duda alguno el más conocido de todo el Fausto. Mucha
gente lo cita sin saber que es del Fausto y sin pensar en un contexto filosófico.
Para la mayoría de la gente significa simplemente que no se puede cometer
errores si no se hace nada lo que evidentemente es cierto.