Este texto trata de explicar una de las obras más
complicadas y al mismo tiempo más grandes de la
literatura alemana, el Fausto de Goethe. El libro es
muy denso y presentarlo de manera divertida y clara, resulta
difícil. El Fausto de Goethe es, a la vez, la presentación
de una manera de ver el mundo, digamos de una filosofía
y, al mismo tiempo, un texto cargado de frases bellas
y verdaderas. Muy a menudo contiene la descripción
precisa de fenómenos psicológicos y de vez
en cuando describe emociones muy sutiles, difíciles
de atrapar, al límite de lo que puede ser descrito
con una lengua.
Cuando se trata de interpretar una obra literaria se
busca en general "el hilo conductor". Este "hilo
conductor" en el Fausto es la apuesta que Dios hace
con Mefistófeles, que a su vez es una interpretación
filosófica del hombre. Pero el peso de algunas
partes del Fausto, que son ya poemas por sí solos,
es tan fuerte, que este "hilo conductor " se pierde.
La fuerza del Fausto no consiste en el hecho de que
presenta un visión coherente del hombre y del
mundo -lo que ni siquiera hace-, sino en la fuerza de
sus partes aisladas. Para explicar una concepción
filosófica de la humanidad no hace falta un poema.
El Fausto es más bien una obra heterogénea.
El influjo que tiene se debe a la cantidad enorme de
descripciones psicológicas precisas, a las descripciones
de la naturaleza, a la sutilidad de las emociones descritas
y sobre todo a un lenguaje muy poderoso.
Debido a esta estructura y a la densidad del texto
nos pareció mejor presentar primero el
hilo conductor de la obra. Lo cual hacemos en el capítulo
"El hombre vaca y el Fausto". Después,
vamos a dar un resumen del contenido para describir
luego los versos más importantes. En
cuanto se refiere a la selección de los versos
"más importantes" hay que decir y admitir
que es una cosa completamente arbitraria. El autor ha
escogido los versos que le parecían más
lindos.
Por último vamos a presentar todo el texto con
su traducción al español.
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