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Al fin Margarethe y Fausto se hablan por primera
vez y se confiesan su amor. Por meras ganas de
burlarse, Mefistófeles comienza a flirtear con
Martha. Las insinuaciones de ambos son cada vez
más claras incluso se comienza a hablar de matrimonio
aunque Mefistófeles evita responder con palabras
precisas a cualquier tipo de insinuación. Muy al
contrario de Margarethe, que odia a Mefistófeles,
Martha siente simpatía por él lo que destaca la
diferencia entre estas dos mujeres. Mefistófeles
la llama Kupplerin, o sea, una celestina. Si el
autor de este capítulo quisiera ser Mefistófeles,
diría que tiene un buen sentido práctico y que
Margarethe es un poco complicadilla. Como lo veía
Goethe no lo sabemos, pero sabemos que vivió por
un cierto tiempo con Christiane Vulpius sin estar
casado con ella, lo que fastidiaba a Charlotte
von Stein, es decir, a Goethe la Charlotte von Stein
le parecía un poco complicadilla también.
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